miércoles, junio 17, 2009

Capítulo 7 - Rayuela






Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.




¿Cómo no podría ser un gran modelo a seguir?
Este capítulo y muchos del inicio, de los amoríos con la Maga, dejan con ese suspiro entrecortado en la garganta. La mezcla de lo sutil con lo carnal; lo tierno y lo pasional. Excitante y a la vez relajante, motivador de seguir más allá de los límites de lo establecido; aww! (suspiro).

Soy yo, definitivamente soy yo; acabo de despertar de un sopetón en la realidad real, y no la que mi mente creyó vivir...
Detesto darme cuenta tarde de al ocultarse tras la realidad inventada no se consigue nada; que esto de jugar a estar despierta cuando no se es así no va, simplemente no va, porque al final sólo yo soy quien vive eso, no los demás; quién sabe cuántas ridiculeces he hecho que ni cuenta me he dado, o qué cosas han pasado, tanto para cegarme; pero no, hay que despertar y no volverse a dormir, pero nunca digas nunca; no cabe en mi el odio, pero si la dignidad inherente a la persona humana y su blablá, creo que no sé, definitivamente esto de vivir lo que se es y no lo que se cree me trae confundida, pasa el reloj y todo, finalmente, es rutina. No queda más que meterse en la trinchera y esperar que pase la tormenta, que llegue el sol, o sino, lo voy a ir a buscar de un ala, claro, cuando sea necesario y pueda darle todo el calor que se merece ello. Me voy a esconder, peor ahora, de la realidad inventada; espero no me pille tan rápido porque debo siquiera conocer lo real para poder cotejar y ver qué es lo más conveniente, o mejor aún, que es lo realmente verdadero. Ya me excedí.

Es simple: Rebobinar y volver a empezar...