Me da miedo, pero supongo que es natural. No me puedes pedir que no lo tenga; soy así: tímida, muy niña quizás para tí, una persona que ha vivido más circunstancias que yo.
Tengo miedo, no te lo niego, porque dijimos ahce un tiempo que seríamos amigos, confidentes, y que nunca nos quedaríamso callados cuando no hubiera motivo, ¿te acuerdas?; prometí sacar todo lo que tenía dentro, hace mucho tiempo, y decírtelo, mostrarte el dolor, hacerte partícipe de él, pero no te diste muy aludido.
Sí, tengo miedo y no es raro, porque me pongo nerviosa al hablarte, lo cual se me quita mágicamente al verte, porque ahí soy más yo que nunca, y te miro y lo notas, sientes mis ojos en tí, pero te olvidas, derepente me tomas y caigo, o quizás no como quisieras.
Tengo miedo, y más que hoy, del mañana, ¿porque me dijiste eso? Me confundo yo misma, con las cosas que yo creo esuchar, que se anidan en mis sentimientos, en mis motivos para querer ser felíz, y poder enfrentar el mundo de tu mano.
Miedo, sí, porque si te tengo en mi cabeza, no creo que seas irrelevante; y por tí, por tenerte ahí, estoy perdiendo otras posibilidades de hallar eprsonas amravillosas en mi camino, que sí pueden tomarme de la mano, sin mirar antes alrededor para que nadie te delate después con ella.
Creo que, al fin y al cabo, siempre es lo mismo; me dices que me quieres, me amas, me hablas, me arrastro a tí, te sigo, me dejas, te olvidas, me buscas, me mandas a volar y luego me vuelves a decir que me quieres.
Es miedo, miedo a dejarte, porque tengo que saber encontrar la felicidad sola.
domingo, septiembre 06, 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)